El Evangelio del Domingo con el gran San Agustín, San Gregorio Magno y la «Liturgia de las Horas»

Ofrecemos el texto del Evangelio que será proclamado este Domingo 25 de octubre de 2015 (Domingo XXX del Tiempo Ordinario, Ciclo B) en la Liturgia de la Iglesia. Posteriormente proponemos leer dos comentarios, uno del gran San Agustín y otro de San Gregorio Magno, ambos alusivos a esta Palabra del Señor. Y, finalmente, animamos a todos a rezar con un hermoso Himno de la «Liturgia de las Horas».

Del Evangelio según San Marcos (Mc 10,46-52)

¡Maestro, que pueda ver!

Jesús.Ciego Bartimeo.2«En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

-“Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”.

Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

-“Hijo de David, ten compasión de mí”.

Jesús se detuvo y dijo:

-“Llamadlo”.

Llamaron al ciego, diciéndole:

-“Ánimo, levántate, que te llama”.

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo:

-“¿Qué quieres que haga por ti?”

El ciego le contestó:

-“Maestro, que pueda ver”.

Jesús le dijo:

-“Anda, tu fe te ha curado”.

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino».

Palabra del Señor.

Comentario de San Agustín

San Agustín.

San Agustín.

Del gran San Agustín de Hipona, Obispo y Doctor de la Iglesia, el más grande de los Padres de la Iglesia en Occidente (siglos IV-V), y uno de los grandes maestros para la vida de fe —sin duda alguna—, traemos aquí un comentario acerca del milagro que realizó el Señor curando al ciego Bartimeo.

Nuestra misma vida ha de ser como un grito lanzado en pos de Cristo

«Amad al Señor. Amad, digo, esta luz tal como la amaba con un amor inmenso aquel que hizo llegar a Jesús su grito: ¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí! El ciego gritaba así mientras pasaba Jesús. Tenía miedo de que pasara Jesús y no le devolviera la vista. ¿Con qué ardor gritaba? Con un ardor tal que, mientras la gente le hacía callar, él continuaba gritando. Su voz triunfó sobre la de quienes se le oponían y retenían al Salvador. Mientras la muchedumbre producía estrépito y quería impedirle hablar, Jesús se detuvo.

Amad a Cristo. Desead esa luz que es Cristo. Si aquel ciego deseó la luz física, mucho más debéis desear vosotros la luz del corazón. Elevemos a él nuestro grito no tanto con la voz física como con un recto comportamiento. Intentemos vivir santamente, redimensionemos las cosas del mundo. Que lo efímero sea como nada para nosotros. Cuando nos comportemos así, los hombres mundanos nos lo reprocharán como si nos amaran. Nos criticarán a buen seguro y, al vernos despreciar estas cosas naturales, estas cosas terrenas, nos dirán: “¿Por qué quieres sufrir privaciones? ¿Estás loco?” Ésos son aquella muchedumbre que se oponía al ciego cuando éste quería hacer oír su llamada. Existen cristianos así, pero nosotros intentamos triunfar sobre ellos, y nuestra misma vida ha de ser como un grito lanzado en pos de Cristo.

Él se detendrá, porque, en efecto, está, inmutable. Para que la carne de Cristo fuera honrada, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,14a). Gritemos, pues, y vivamos rectamente».

(San Agustín, Extracto del Sermón 349).

Comentario de San Gregorio Magno

San Gregorio Magno, Papa.

San Gregorio Magno, Papa.

San Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia, vivió entre los años 540 y 604. De familia patricia y profundamente cristiana, recibió una esmerada educación y cultura clásica. Fue funcionario y llegó a ser prefecto de la ciudad de Roma. Pero, poco tiempo después, se retiró a la vida monástica. En la casa heredada de su padre fundó el Monasterio de San Andrés, y más tarde, con sus bienes familiares fundó otros seis monasterios en Sicilia. Posteriormente, fue legado del Papa en Constantinopla durante siete años. A la muerte de éste, fue elegido Papa, y el 3 de septiembre del año 590 fue consagrado Obispo de Roma. De él nos han llegado algunas obras como su conocida Regla Pastoral, sus Homilías sobre los Evangelios (de donde tomamos el comentario de hoy), o su conocido y apreciado libro titulado Diálogos, entre otras. Se ocupó del resurgimiento de la vida religiosa de Roma, restauró las estaciones litúrgicas, reorganizó el servicio a los pobres, procuró que los clérigos cumplieran bien su misión y cuidó mucho la disciplina de la Iglesia. Cuidó, asimismo, de las Iglesias de África, de las Galias y de España, y envió a un grupo de monjes como misioneros a Inglaterra, quienes, por su parte, hicieron una inmensa labor. Hizo una ingente obra litúrgica, dentro de la cual se encuentra la reorganización del canto y de la escuela de cantores de Roma.

Del Papa san Gregorio Magno traemos aquí, entonces, el siguiente comentario, muy práctico, por lo demás, para la vida de oración.

Insistiendo vigorosamente en la oración, haremos que Jesús se pare al pasar

Jesús.Ciego Bartimeo.1«Que todo hombre que sabe que las tinieblas hacen de él un ciego grite desde el fondo de su ser: Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí. Pero escucha también lo que sigue a los gritos del ciego: Los que iban delante lo regañaban para que se callara. ¿Quiénes son estos? Están ahí para representar los deseos de nuestra condición humana en este mundo, los que nos arrastran a la confusión, los vicios del hombre y el temor, que, con el deseo de impedir nuestro encuentro con Jesús, perturban nuestras mentes mediante la siembra de la tentación y quieren acallar la voz de nuestro corazón en la oración.

En efecto, suele ocurrir con frecuencia que nuestro deseo de volver de nuevo a Dios, nuestro esfuerzo por alejar nuestros pecados mediante la oración, se ven frustrados por estos: la vigilancia de nuestro espíritu se relaja al entrar en contacto con ellos, llenan de confusión nuestro corazón y ahogan el grito de nuestra oración.

¿Qué hizo entonces el ciego para recibir la luz a pesar de los obstáculos? Él gritó más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Ciertamente, cuanto más nos agobie el desorden de nuestros deseos, más debemos insistir con nuestra oración; cuanto más nublada esté la voz de nuestro corazón, hay que insistir con más fuerza, hasta dominar el desorden de los pensamientos que nos invaden y llegar a oídos fieles del Señor. Creo que cada uno se reconocerá en esta imagen: en el momento en que nos esforzamos por desviarlos de nuestro corazón y dirigirlos a Dios, suelen ser tan inoportunos y nos hacen tanta fuerza, que debemos combatirlos. Pero insistiendo vigorosamente en la oración, haremos que Jesús se pare al pasar. Como dice el Evangelio: Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran».

(San Gregorio Magno, Papa, Extracto de su obra Homilías sobre los Evangelios).

Jesús.Luz.2«Cristo, alegría del mundo»

Finalmente, podemos orar con este hermoso Himno de la «Liturgia de las Horas», invocando al Señor Jesús, luz y resplandor de la gloria del Padre. Que Cristo sea siempre nuestra luz en el camino de la vida.

«Cristo,

alegría del mundo,

resplandor de la gloria del Padre.

¡Bendita la mañana

que anuncia tu esplendor al universo!

En el día primero,

tu resurrección alegraba

el corazón del Padre.

En el día primero,

vio que todas las cosas eran buenas

porque participaban de tu gloria.

La mañana celebra

tu resurrección y se alegra

con claridad de Pascua.

Se levanta la tierra

como un joven discípulo en tu busca,

sabiendo que el sepulcro está vacío.

En la clara mañana,

tu sagrada luz se difunde

como una gracia nueva.

Que nosotros vivamos

como hijos de luz y no pequemos

contra la claridad de tu presencia».

Amén.

Himno litúrgico», de Laudes del Domingo de la III Semana del Salterio).

Jesús.Luz.1

Misa en honor al Santísimo Cristo de Burgos

Sagrada Imagen del "Santísimo Cristo de Burgos". Capilla del Baptisterio de la iglesia parroquial de San Nicolás de Murcia. (En la "Galería de fotos" de esta página web se pueden ver más fotos de esta imagen sagrada y de su capilla).

Sagrada Imagen del «Santísimo Cristo de Burgos». Capilla del Baptisterio de la iglesia parroquial de San Nicolás de Murcia. (En la «Galería de fotos» de esta página web se pueden ver más fotos de esta imagen sagrada y de su capilla).

Hoy, Sábado 24 de octubre de 2015, a la 1 h. del mediodía, se ha celebrado en nuestra Parroquia de San Nicolás de Murcia la Santa Misa en honor al Santísimo Cristo de Burgos. Esta es la fiesta que su Hermandad, con sede canónica en nuestra Parroquia, celebra anualmente en honor a su Titular.

Ha sido una hermosa celebración de la Eucaristía, en la que han participado numerosos miembros de la Hermandad y devotos del Santo Cristo de Burgos. El recogimiento y la oración dejaban traslucir la fe y la devoción de todos al Señor, en esta advocación que, desde la ciudad castellana, y a lo largo de los siglos, se ha difundido en muchos lugares de España y de otros países.

En esta fiesta de su Titular, la Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos entrega anualmente su conocido galardón «Tizona del Cid» a una persona a la que quieren reconocer con este gesto sus méritos o dedicación en algún aspecto de la evangelización, o de difusión de la fe cristiana, o por una especial vinculación con los fines de la propia Hermandad. Este año han entregado esta distinción a D. Ramón Sánchez-Parra Servet, Presidente del «Cabildo Superior de Cofradías de Murcia», quien ha estado acompañado por su familia en este emotivo acto que ha tenido lugar al finalizar la celebración de la Eucaristía. A él y a su familia expresamos nuestra más cordial felicitación por haberle sido concedida esta distinción. Por otro lado, el Ayuntamiento de la ciudad ha estado representado en esta fiesta por el Concejal D. Rafael Gómez Carrasco, y a quien también otorgó la Hermandad este galardón hace unos años.

La sagrada imagen del Santísimo Cristo de Burgos, réplica exacta de la original que recibe culto en la Catedral de esta ciudad castellana desde el siglo XIV, se encuentra ubicada en la Capilla del Baptisterio de nuestra iglesia parroquial de San Nicolás de Murcia. Su Hermandad, además de esta fiesta, celebra anualmente también un Triduo en su honor en torno al Domingo II de Cuaresma, y también le dedican la Misa que el día 14 de cada mes se celebra en nuestra Parroquia.

El Evangelio del Domingo con el gran San Agustín y el Cardenal Merry del Val

Ofrecemos el texto del Evangelio que será proclamado este Domingo 18 de octubre de 2015 (Domingo XXIX del Tiempo Ordinario, Ciclo B) en la Liturgia de la Iglesia. Posteriormente proponemos leer dos comentario del gran San Agustín alusivos a esta Palabra del Señor. Y, finalmente, animamos a todos a rezar con una bella oración del Cardenal español Rafael Merry del Val: sus conocidas «Letanías de la humildad».

Del Evangelio según San Marcos (Mc 10,35-45)

El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos

Jesús y los Zebedeo«En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:

-“Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”.

Les preguntó:

-“¿Qué queréis que haga por vosotros?”

Contestaron:

-“Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”.

Jesús replicó:

-“No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”

Contestaron:

-“Lo somos”.

Jesús les dijo:

-“El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado”.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, reuniéndolos, les dijo:

-“Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”».

Palabra del Señor.

Dos comentarios de San Agustín

Del gran San Agustín de Hipona, Obispo y Doctor de la Iglesia, el más grande de los Padres de la Iglesia en Occidente (siglos IV-V), y uno de los grandes maestros para la vida de fe —sin duda alguna—, traemos aquí dos comentarios referentes a esta enseñanza de Jesús.

Beber el cáliz de la humillación.

Donde hay comunión hay consuelo

San Agustín.

San Agustín.

«Ya está, aquellos dos discípulos de nuestro Señor, los santos y grandes hermanos Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, como hemos leído en el evangelio, desean del Señor, nuestro Dios, poder sentarse en el Reino uno a su derecha y el otro a su izquierda. Es una gran cosa lo que desean, y no se les reprocha por el deseo, sino que se les llama al orden. En ellos ve el Señor el deseo de las cosas grandes y aprovecha la ocasión para enseñar el camino de la humildad. Los hombres no quieren beber el cáliz de la pasión, el cáliz de la humillación. ¿Desean cosas sublimes? Que amen las humildes. Para ascender a lo alto es preciso, en efecto, partir de lo bajo. Nadie puede construir un edificio elevado si antes no ha puesto abajo los cimientos.

Considerad todas estas cosas, hermanos míos, y partid de aquí, construíos en la fe a partir de aquí, para tomar el camino por el que podréis llegar a donde deseáis […]. Cuanto más altos son los árboles, más profundas son sus raíces, porque todo lo que es alto parte siempre de lo bajo. Tú, hombre, tienes miedo de tener que hacer frente al ultraje de la humillación; sin embargo, es útil para ti beber ese cáliz tan amargo de la pasión. “¿Podéis beber el cáliz de los ultrajes, el cáliz de la hiel, el cáliz del vinagre, el cáliz de las amarguras, el cáliz lleno de veneno, el cáliz de todos los sufrimientos?” Si les hubieras dicho eso, más que animarles les habrías espantado. Ahora bien, donde hay comunión hay consuelo. ¿Qué miedo tienes entonces, siervo? Ese cáliz lo bebe también el Señor».

(San Agustín, Extracto del Sermón 20A).

Donde encuentra el impío motivo para insultar, allí ha de encontrar el piadoso su gloria

San Agustín.

San Agustín.

«Escuchaste en el evangelio a los hijos de Zebedeo. Buscaban un lugar privilegiado, al pedir que uno de ellos se sentase a la derecha de tan gran Padre y el otro a la izquierda. Privilegiado, sin duda y muy privilegiado era el lugar que buscaban; pero dado que descuidaban el por dónde, el Señor retrae su atención del adónde querían llegar, para que la detengan en el por dónde han de caminar. ¿Qué les responde a quienes buscaban lugar tan privilegiado? ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? ¿Qué cáliz, sino el de la pasión, el de la humildad, bebiendo el cual y haciendo suya nuestra debilidad dice al Padre: Padre, si es posible pase de mí este cáliz? (Mt 26,39). Poniéndose en lugar de quienes rehusaban beber ese cáliz y buscaban el lugar privilegiado, descuidando el camino de la humildad, dijo: ¿Podéis beber el cáliz que he de beber yo? Buscáis a Cristo glorificado; volveos a él crucificado. Queréis reinar y ser glorificados junto al trono de Cristo; aprended antes a decir: ¡Lejos de mí el gloriarme, a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo! (Ga 6,14).

Ésta es la doctrina cristiana, el precepto y la recomendación de la humildad: no gloriarse a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pues no tiene nada de grande gloriarse en la sabiduría de Cristo, pero sí el hacerlo en la cruz. Donde encuentra el impío motivo para insultar, allí ha de encontrar el piadoso su gloria. Sea idéntico lo que provoca el insulto del soberbio y la gloria del cristiano. No te avergüences de la cruz de Cristo; para eso recibiste su señal en la frente, la sede del pudor, por decirlo así. Piensa en tu frente para no temer la lengua ajena».

(San Agustín, Extracto del Sermón 160).

Oración del Cardenal Merry del Val

Cardenal Rafael Merry del Val (1865-1930).

Cardenal Rafael Merry del Val (1865-1930).

El Cardenal español Rafael Merry del Val Zulueta fue el Secretario de Estado del Papa San Pío X. Nació el 10 de octubre de 1865 y murió el 26 de febrero de 1930. Hijo del embajador de España en Inglaterra, era un gran músico y deportista, pero, sobre todo, fue un Sacerdote santo. Ordenado Sacerdote con 23 años de edad, y con extraordinarias cualidades intelectuales, dedicó casi toda su vida al servicio diplomático de la Santa Sede. A sus 35 años de edad fue nombrado, por el Papa León XIII, Arzobispo y Presidente de la Academia Pontificia Eclesiástica. Y teniendo 38 años fue nombrado, por el Papa San Pío X, Cardenal y Secretario de Estado, cargo que ocupó durante toda la etapa de pontificado del Papa Sarto (desde 1903 hasta 1914). Con todo, y a pesar del mucho trabajo derivado de sus responsabilidades, visitaba todas las tardes el Trastévere, famoso barrio donde, en aquella época, vivía la gente más humilde y más pobre de Roma; y allí les ayudaba, evangelizaba y, sobre todo, se preocupaba por proporcionar un futuro a los jóvenes de las familias más humildes. A su muerte, donó todos sus bienes a la Congregación romana entonces llamada “De Propaganda Fide”, encargada de las misiones, para ayudar a las misiones más pobres. Su lema, o lo que él mismo calificó como «la aspiración de toda mi vida», era «Da mihi animas, coetera tolle» («Dame almas, y quítame lo demás»), lo que reflejaba su alma profundamente apostólica. Fue cofundador del «Pontificio Colegio Español de San José» en Roma, junto con el Beato Manuel Domingo y Sol. Finalmente, quiso ser enterrado al lado del que llamaba “su Papa”, y así se lo concedieron: está sepultado en la cripta de la Basílica de San Pedro del Vaticano (donde sólo reciben sepultura los Papas), junto a la que fue la tumba de San Pío X. Actualmente, está en proceso de beatificación.

Del Cardenal español Merry del Val traemos aquí su famosa oración «Letanías de la humildad». El autor de estas impresionantes Letanías es él mismo, y las rezaba diariamente al terminar de celebrar la Misa. Pidamos al Señor el don de rezarlas con verdad.

«Letanías de la humildad»

«¡Oh Jesús!, manso y humilde de corazón,

Óyeme.

Del deseo de ser estimado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser amado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser ensalzado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser honrado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser alabado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser preferido a otros,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de ser consultado,

Líbrame, Jesús.

Del deseo de tener aceptación,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser humillado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser despreciado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de recibir repulsas,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser calumniado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser olvidado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser ridiculizado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser injuriado,

Líbrame, Jesús.

Del temor de ser considerado sospechoso,

Líbrame, Jesús.

Que los otros sean más amados que yo,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros sean más estimados que yo,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan crecer en la opinión del mundo y yo me eclipse,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser empleados en cargos y yo postergado,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser alabados y yo olvidado,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser preferidos a mí en todas las cosas,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

Jesús, concédeme la gracia de desearlo».

Oración:

¡Oh Jesús!, que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

(Cardenal Rafael Merry del Val, siglos XIX-XX).

Jesús y la oración.Desierto

¿Te gustaría estar un rato con Jesús? Ven y verás

Exposición del Santísimo

Jesús y la oración.Huerto de los olivosA partir del próximo jueves 15 de octubre, retomamos la Exposición del Santísimo Sacramento. Y, a partir de ese día, la realizaremos todos los jueves. Invitamos a todos a participar y a gustar la delicia de estar un rato en adoración al Señor, presente en la Sagrada Eucaristía. Las gracias que se pueden obtener en un tiempo como éste de oración y adoración a Cristo, cuando se aprovecha con intensidad espiritual, son realmente impresionantes. Quien lo experimenta lo sabe. Y Cristo te espera.

El horario es el siguiente:

Todos los jueves:

  • 6’30 h. de la tarde: Exposición del Santísimo.
  • 6’55 h.: Santo Rosario.
  • 7’20 h.: Reserva del Santísimo.
  • 7’30 h.: Santa Misa.

Oración.1

Dice el Señor: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28)

Ven y experimenta la enorme Gracia de estar un rato en oración ante el Señor Jesús.

Ven y experimenta su amor misericordioso.

Cristo, más que nadie, se interesa por ti.

 

Exposición del Santísimo en nuestra Parroquia de San Nicolás de Murcia.

Exposición del Santísimo en nuestra Parroquia de San Nicolás de Murcia.

 

El Evangelio del Domingo con el gran San Agustín y la Madre Teresa de Calcuta

Ofrecemos el texto del Evangelio que será proclamado este Domingo 11 de octubre de 2015 (Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, Ciclo B) en la Liturgia de la Iglesia. Posteriormente proponemos leer un comentario del gran San Agustín alusivo a esta Palabra del Señor. Y, finalmente, animamos a todos a rezar con una bella oración de la Beata Madre Teresa de Calcuta.

Del Evangelio según San Marcos (Mc 10,17-30)

Vende lo que tienes y sígueme

Jesús y joven rico.1«En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

-“Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”

Jesús le contestó:

-“¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.

Él replicó:

-“Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:

-“Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”.

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

-“¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!”

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:

-“Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”.

Ellos se espantaron y comentaban:

-“Entonces, ¿quién puede salvarse?”

Jesús se les quedó mirando y les dijo:

-“Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo”.

Pedro se puso a decirle:

-“Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.

Jesús dijo:

-“Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones—, y en la edad futura, vida eterna”».

Jesús y un joven.1

Comentario de San Agustín

San Agustín.

San Agustín.

Teólogo, filósofo, maestro de retórica, uno de los grandes pensadores de la historia de la humanidad, escritor prolífico y de inusitada profundidad y rotundidad en sus argumentaciones, el gran San Agustín de Hipona, Obispo y Doctor de la Iglesia, el más grande de los Padres de la Iglesia en Occidente (siglos IV-V), es, sin duda alguna, uno de los grandes maestros para la vida de fe. De él traemos aquí un comentario referente a esta enseñanza de Jesús.

Me diste poco, recibirás mucho

«Si amas la vida y temes la muerte, este mismo temor es un constante invierno. Y cuando más nos punza el temor de la muerte es cuando todo nos va bien. Cuando nos va mal, no tememos morir. Por eso, creo que para aquel rico a quien causaban gran satisfacción sus riquezas —pues tenía muchas y muchas posesiones— el temor de la muerte era una llamada continua y en medio de sus delicias se consumía. Pensaba en que tendría que dejar todos aquellos bienes. Los había acumulado sin saber para quién; deseaba algo eterno. Vino al Maestro y le dijo: Maestro bueno, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna? Me va bien, pero se me escapa lo que poseo. Me va bien pero pronto desaparecerán estos bienes que poseo. Dime dónde puedo obtener lo que dura para siempre; dime cómo he de llegar a alcanzar lo que no puedo poseer. Y el Señor le dijo: Si quieres llegar a la vida, guarda los mandamientos. ¿Qué mandamientos?, preguntó y los escuchó. Replicó que él ya los había guardado todos desde su juventud. Y el Señor, consejero de la vida eterna, le dijo: Una sola cosa te falta: “Si quieres ser perfecto, vete, vende todo lo que posees y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo”. No le dijo: “Piérdelos”, sino véndelo y ven y sígueme (Mt 19,16-22).

Él tenía su gozo en esas riquezas; por eso preguntaba al Señor qué tenía que hacer de bueno para conseguir la vida eterna; deseaba dejar unos placeres para conseguir otros, y temía abandonar aquellos en los que encontraba su gozo. Por eso se alejó triste, volviendo a sus tesoros terrenos. No quiso confiar en el Señor, que puede conservar en el cielo lo que ha de perecer en la tierra. No quiso ser verdadero amador de su tesoro. Poseyéndolo de forma inadecuada, lo perdió; amándolo con exceso, lo perdió. Pues si lo hubiese amado como debía, lo hubiese enviado al cielo, adonde le seguiría él después. El Señor le mostró un lugar a donde enviarlo, no uno donde perderlo. A continuación dice: Donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón (Mt 6,21).

San Agustín.

San Agustín.

Pero los hombres quieren estar viendo sus riquezas. Suponte que las acumulan en la tierra; ¿no temen acaso que se las vean? Cavaron hoyos, las enterraron, las taparon: ¿ven acaso lo que tienen? No siquiera el mismo rico las ve. Desea que sus riquezas queden ocultas para no tener que sufrir a acusa de ellas. Quieres ser rico en la opinión de los demás, no en la realidad. ¡Como si bastase saber lo que tiene, una vez que lo guardó en la tierra! ¡Cuánto más y mejor sería para ti el saber lo que tienes si lo tuvieses en el cielo! Aquí, cuando lo entierras en la tierra, temes que llegue a saberlo tu criado, lo robe y huya; aquí temes que él te lo arrebate. Allí no has de temer nada, porque te lo guarda bien tu Señor […].

Esto te dice tu Señor: ¿Quieres dar poco y recibir mucho? No busques al hombre que llora cuando le exiges el interés [de lo que le has prestado anteriormente]. Búscame a mí que gozo cuando tengo que devolver. Heme aquí, dame y recibe. En el momento oportuno te devolveré. ¿Qué te devolveré? Me diste poco, recibirás mucho; me diste bienes terrenos, te los devolveré celestiales; me los diste temporales, recibirás los eternos; me diste de lo mío, recíbeme a mí mismo. ¿Qué me diste, sino lo que recibiste de mí? ¿No voy a devolver lo que me prestaste, yo, que te di con qué prestarme? Yo te di a ti mismo que me prestas; te di a Cristo, a quien pudieras prestar, y él te dijo: Cuando lo hicisteis con uno de estos mis pequeñuelos, conmigo lo hicisteis (Mt 25,40). Mira a quien prestas. Él alimenta y pasa hambre por ti; da y está necesitado. Cuando da, quieres recibir; cuando está necesitado, no quieres dar. Cristo está necesitado cuando lo está un pobre. Quien está dispuesto a dar a todos los suyos la vida eterna, se ha dignado recibir de manera temporal en cualquier pobre».

(San Agustín, Extracto del Sermón 38).

Una oración de la Beata Teresa de Calcuta

Por último, una bella oración de la Beata Madre Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de la Congregación de las “Misioneras de la Caridad” en el siglo XX, universalmente conocida, respetada y querida por su amor y su vida entregada a los «pobres más pobres», según su misma expresión. Una oración en la que, como ella nos tiene acostumbrados, se aúnan la sencillez, la belleza y la profundidad espiritual. Recemos a Dios con esta hermosa «oración para aprender a amar»; y, sobre todo, pidámosle el valor de rezarla con verdad.

Beata Teresa de Calcuta con San Juan Pablo II.

Beata Teresa de Calcuta con San Juan Pablo II.

Oración para aprender a amar

«Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;

cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;

cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;

cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;

cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;

cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;

cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.

Cuando quiera que los otros me comprendan,

dame alguien que necesite de mi comprensión;

cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;

cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;

dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,

también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo».

(Beata Teresa de Calcuta).

Reunión con los padres de los niños de Catequesis

Queridos padres de los niños que participan en la Catequesis de Primera Comunión (2º y 3º de Primaria en el colegio) y Post-Comunión (desde 4º de Primaria hasta 1º de E.S.O.) en nuestra Parroquia de San Nicolás de Murcia:

Con motivo del comienzo de curso de la Catequesis de vuestros hijos, tendremos una reunión con todos vosotros, para hablar de cosas importantes en torno a este tema. Por favor, no faltéis. Os esperamos a todos:

  • Reunión con los padres de los niños que participan en la Catequesis.
  • Lugar: Salones Parroquiales (C/ Segado del Olmo).
  • Día: Lunes 5 de octubre de 2015.
  • Hora: 8’15 h. de la tarde.

¡Ánimo! Os esperamos.

Torre iluminada de la iglesia parroquial de San Nicolás de Murcia. (Pinchando en la imagen se puede ver ampliada).

Torre iluminada de la iglesia parroquial de San Nicolás de Murcia. (Pulsando en la imagen se puede ver ampliada).