Horario de Misas en el día de “Todos los Santos” y en el día de “Todos los Fieles Difuntos”

Ponemos aquí el horario de Misas que celebraremos, en nuestra Parroquia de San Nicolás de Murcia, en estos dos días importantes.

Solemnidad de «Todos los Santos»

Domingo 1 de noviembre de 2015

Al caer este año en Domingo la Solemnidad de «Todos los Santos», el horario de Misas será como todos los domingos y festivos:

  • 11’30 h. mañana.
  • 12’30 h. mediodía.
  • 2 h. tarde.
  • 7’30 h. tarde.

«Conmemoración de todos los Fieles difuntos»

Lunes 2 de noviembre de 2015

El lunes 2 de noviembre, «Conmemoración de todos los Fieles difuntos», ampliamos el horario de Misas con el fin de facilitar lo más posible la participación de todos en la Eucaristía, en este día que, de forma especial, pedimos a Dios por todos nuestros difuntos:

  • 10 h. mañana.
  • 10’30 h. mañana.
  • 11 h. mañana.
  • 7’30 h. tarde.
  • 8’30 h. tarde.

No obstante, pulsando aquí puedes descargarte este horario completo para tenerlo en casa y poder consultarlo. Además, junto a este horario, aportamos también una pequeña reflexión acerca de la importancia de aplicar la Santa Misa por la salvación de nuestros familiares difuntos; y también sobre la importante posibilidad que ofrece la Iglesia de poder alcanzar para ellos el don de la Indulgencia Plenaria. ¡Es la mejor obra de caridad y de misericordia que podemos hacer por ellos!

Además, si deseas más información o saber por qué es importante aplicar la Misa por la salvación eterna de los hermanos difuntos, y de cómo y cuándo hacerlo, puedes pulsar aquí, donde tenemos esa información en nuestra misma página web, en el “menú”: «Intenciones de Misa».

Cristo Resucitado¡A todos nuestros hermanos difuntos, familiares, conocidos y desconocidos, los confiamos a la misericordia de Dios, en la esperanza cierta y gozosa de la «resurrección de los muertos»!

“Conmemoración de todos los Fieles difuntos”, con San Ambrosio de Milán y el Sacerdote J. L. Martín Descalzo

El lunes 2 de noviembre celebramos, en la Liturgia de la Iglesia, la «Conmemoración de todos los fieles difuntos», justo al día siguiente de la Solemnidad de «Todos los Santos». Nos parecía oportuno traer también aquí, para la meditación personal, un texto precioso de San Ambrosio, Obispo. Y también, para la meditación personal, pondremos finalmente un hermoso Soneto del conocido Sacerdote José Luís Martín Descalzo.

San Ambrosio, Obispo

Imagen más antigua de San Ambrosio de Milán (un mosaico del Siglo V).

Imagen más antigua de San Ambrosio de Milán (un mosaico del Siglo V).

San Ambrosio (339-397), Obispo y Doctor de la Iglesia, nació en Tréveris, en el seno de una rica familia romana. Estudió gramática y retórica y trabajó como abogado de la prefectura. Más tarde, gobernó las provincias de Liguria y Emilia, con sede en Milán, gobierno en el que destacó por su justicia y ecuanimidad. A la muerte del Obispo de esta ciudad, Ambrosio fue elegido Obispo. Al no estar aún bautizado, la elección en principio no era canónica, excusa de la que se sirvió el mismo Ambrosio para esquivarla. Sin embargo, el mismo emperador la aceptó y animó a Ambrosio a aceptarla también. Recibió el Bautismo y pocos días después fue consagrado Obispo. Consciente de su poca preparación se dedicó a estudiar la Sagrada Escritura y los Padres de la Iglesia anteriores a él. De su estudio surgía una predicación extraordinaria. Acogía paternalmente a todo el que acudía a él. Legó a la Iglesia todos sus bienes, y vivió de forma extremadamente austera. Defensor de los pobres y de los oprimidos, llegó a vender los vasos sagrados para rescatar a los prisioneros hechos por los bárbaros. Tuvo una intensa actividad en favor de la Iglesia y en bien del imperio, siempre mediando por la paz y el bien de todos, especialmente de los pobres. Evitó guerras y tumultos. Cuando el emperador Teodosio, que tenía al Obispo en gran consideración, masacró en una contienda a la gente de Tesalónica, el Obispo Ambrosio lo denunció y amonestó hasta el punto de obligarle a hacer penitencia pública. Por otro lado, Ambrosio fue un gran escritor eclesiástico, testigo de la más genuina tradición de la Iglesia, por lo que es considerado uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia en Occidente. Pasará a la historia, además, por haber convertido con su predicación a San Agustín, a quien también bautizó.

Con motivo de la muerte de su hermano, San Ambrosio escribió una hermosa obra, emotiva y profunda, en la que reflexiona, entre otras cosas, sobre la realidad de la muerte y la resurrección. De esta obra taremos aquí un extracto, que, por otro lado, también está recogido como “Segunda Lectura” en el Oficio de Lectura de la «Liturgia de las Horas» de esta misma Conmemoración.

Muramos con Cristo, y viviremos con él

anastasis«Vemos que la muerte es una ganancia, y la vida un sufrimiento. Por esto, dice san Pablo: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Cristo, a través de la muerte corporal, se nos convierte en espíritu de vida. Por tanto, muramos con él, y viviremos con él.

En cierto modo, debemos irnos acostumbrando y disponiendo a morir, por este esfuerzo cotidiano, que consiste en ir separando el alma de las concupiscencias del cuerpo, que es como irla sacando fuera del mismo para colocarla en un lugar elevado, donde no puedan alcanzarla ni pegarse a ella los deseos terrenales, lo cual viene a ser como una imagen de la muerte, que nos evitará el castigo de la muerte. Porque la ley de la carne está en oposición a la ley del espíritu e induce a ésta a la ley del error. ¿Qué remedio hay para esto? ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte? Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias.

Tenemos un médico, sigamos sus remedios. Nuestro remedio es la gracia de Cristo, y el cuerpo presa de la muerte es nuestro propio cuerpo. Por lo tanto, emigremos del cuerpo, para no vivir lejos del Señor; aunque vivimos en el cuerpo, no sigamos las tendencias del cuerpo ni obremos en contra del orden natural, antes busquemos con preferencia los dones de la gracia.

¿Qué más diremos? Con la muerte de uno solo fue redimido el mundo. Cristo hubiese podido evitar la muerte, si así lo hubiese querido; mas no la rehuyó como algo inútil, sino que la consideró como el mejor modo de salvarnos. Y, así, su muerte es la vida de todos.

Hemos recibido el signo sacramental de su muerte, anunciamos y proclamamos su muerte siempre que nos reunimos para ofrecer la Eucaristía; su muerte es una victoria, su muerte es sacramento, su muerte es la máxima solemnidad anual que celebra el mundo.

cristo resucitado¿Qué más podremos decir de su muerte, si el ejemplo de Cristo nos demuestra que ella sola consiguió la inmortalidad y se redimió a sí misma? Por esto, no debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvación para todos; no debemos rehuirla, puesto que el Hijo de Dios no la rehuyó ni tuvo en menos el sufrirla.

Además, la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituyó la muerte desde el principio, sino que nos la dio como remedio. En efecto, la vida del hombre, condenada, por culpa del pecado, a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenzó a ser digna de lástima: era necesario dar fin a estos males, de modo que la muerte restituyera lo que la vida había perdido. La inmortalidad, en efecto, es más una carga que un bien, si no entra en juego la gracia.

Nuestro espíritu aspira a abandonar las sinuosidades de esta vida y los enredos del cuerpo terrenal y llegar a aquella asamblea celestial, a la que sólo llegan los santos, para cantar a Dios aquella alabanza que, como nos dice la Escritura, le cantan al son de la cítara: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento; y también para contemplar, Jesús, tu boda mística, cuando la esposa en medio de la aclamación de todos, será transportada de la tierra al cielo —a ti acude todo mortal—, libre ya de las ataduras de este mundo y unida al espíritu.

Este deseo expresaba, con especial vehemencia, el salmista, cuando decía: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor».

(San Ambrosio, Obispo, Del libro sobre la muerte de su hermano Sátiro, 2,40.41.46.47.132.133).

Soneto del Sacerdote José Luís Martín Descalzo

José Luís Martín Descalzo, Sacerdote (1930-1991).

José Luís Martín Descalzo, Sacerdote (1930-1991).

Muchos recordarán al Sacerdote español José Luís Martín Descalzo (1930-1991), sobre todo, porque presentó durante muchos años el programa de televisión «Pueblo de Dios» en las mañanas de los domingos. Además de Sacerdote, fue periodista y escritor, y ha dejado una importante obra literaria. Escribe con fluidez, con lenguaje sencillo y, a la vez, con gran profundidad. Quienes leen sus obras se llenan, sin duda, de una profunda espiritualidad cristiana. Aconsejamos leerle. Merece la pena. Durante sus últimos años de vida padeció una larga enfermedad, y todo lo que publicó en esta etapa rebosa, si cabe, de mayor esperanza cristiana. Dos meses antes de morir, vio la luz el último de sus libros, Testamento del pájaro solitario, de donde traemos aquí un hermoso y conocido soneto suyo, en el que reflexiona sobre su propia muerte. Es muy bonito. También a nosotros, creyentes en Cristo resucitado, en la inmortalidad del alma y en la resurrección futura de los muertos, nos puede hacer bien meditar con este precioso soneto.

«Morir sólo es morir, morir se acaba»

«Y entonces vio la luz. La luz que entraba

por todas las ventanas de su vida.

Vio que el dolor precipitó la huida

y entendió que la muerte ya no estaba.

Morir sólo es morir. Morir se acaba.

Morir es una hoguera fugitiva.

Es cruzar una puerta a la deriva

y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;

ver al Amor sin enigmas ni espejos;

descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas

y hallar, dejando los dolores lejos,

la Noche-luz tras tanta noche oscura».

(José Luís Martín Descalzo, Soneto publicado en su libro Testamento del pájaro solitario).

Cristo Resucitado.2

Solemnidad de “Todos los Santos”, con San Bernardo de Claraval y la “Liturgia de las Horas”

Este Domingo, 1 de noviembre de 2015, se celebra en la Liturgia de la Iglesia la Solemnidad de «Todos los Santos». Por tanto, ofrecemos el texto del Evangelio que será proclamado este Domingo y en esta Solemnidad: se trata, nada menos, que de las Bienaventuranzas. Posteriormente proponemos leer un comentario de San Bernardo, Abad. Y, finalmente, animamos a todos a rezar con un hermoso Himno de la Liturgia de las Horas.

Del Evangelio según San Mateo (Mt 5,1-12a)

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Jesús predicando«En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

-“Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán ‘los Hijos de Dios’.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

Comentario de San Bernardo, Abad

San Bernardo AbadSan Bernardo (1090-1153), Abad y Doctor de la Iglesia, nació en Fontaines, cerca de Dijon (Borgoña). Su familia es conocida como “la familia que alcanzó a Cristo”, dado que, excepto su padre, los demás miembros de la familia alcanzaron el honor de los altares. Después de meditar mucho sobre su vocación, en el año 1113 decidió hacerse monje cisterciense. Tres años más tarde, fue enviado a abrir una nueva abadía en Claraval, en la Campagne. Bernardo es ordenado Sacerdote e instituido Abad. Posteriormente, fundó varios monasterios por toda Europa, por lo que la reforma cisterciense conoció una extraordinaria expansión. Se dice que las familias le tenían cierto temor porque cuando iba a una ciudad a predicar, arrastraba tras de sí a los jóvenes que le escuchaban, quienes finalmente optaban por la vida de consagración a Dios. Realizó una intensa actividad por toda Europa con su predicación. En 1145 fue elegido Papa Eugenio III, que era discípulo suyo; y se conservan las preciosas consideraciones y consejos que le escribe sobre cómo ejercer el pontificado. Su gran obra teológica, espiritual y mística le ha valido el título de Doctor de la Iglesia, por lo que es conocido en la historia como el «Doctor Melifluo».

De San Bernardo de Claraval traemos aquí, entonces, un extracto de un Sermón suyo sobre esta Solemnidad de «Todos los Santos». Este texto está recogido como «Segunda Lectura» en el Oficio de Lectura de la «Liturgia de las Horas» de esta misma Solemnidad.

Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan

Todos los Santos (Fra Angélico).

Todos los Santos (Fra Angélico).

«¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos los bienes de arriba, pongamos nuestro corazón en los bienes del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordarnos que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con él. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también, en gran manera, la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas».

(San Bernardo, Abad, Sermón 2: Opera Omnia, edición cisterciense, 5 [1968], 364-368).

Himno litúrgico

Oración.1Finalmente, podemos orar con este hermoso Himno de la Liturgia de las Horas, pidiendo la inestimable intercesión de todos los Santos ante Dios nuestro Señor. Éste es precisamente el Himno de la oración de Laudes de esta misma solemnidad que hoy celebramos.

«Patriarcas que fuisteis la semilla

del árbol de la fe en siglos remotos,

al vencedor divino de la muerte,

rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados

del porvenir el velo misterioso,

al que sacó la luz de las tinieblas,

rogadle por nosotros.

Almas cándidas, santos Inocentes,

que aumentáis de los ángeles el coro,

al que llamó a los niños a su lado,

rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo

de la Iglesia el cimiento poderoso,

al que es de la verdad depositario,

rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma

en la arena del circo, en sangre rojo,

al que os dio fortaleza en los combates,

rogadle por nosotros.

Vírgenes, semejantes a azucenas

que el verano vistió de nieve y oro,

al que es fuente de vida y hermosura,

rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate

pedisteis paz al claustro silencioso,

al que es iris de calma en las tormentas,

rogadle por nosotros.

Doctores cuyas plumas nos legaron

de virtud y saber rico tesoro,

al que es caudal de ciencia inextinguible,

rogadle por nosotros.

Soldados del ejército de Cristo,

santas y santos todos,

rogadle que perdone nuestras culpas

a aquel que vive y reina entre nosotros. Amén».

Himno litúrgico», de Laudes de la Solemnidad de «Todos los Santos»).

Magníficos conciertos de órgano en la Catedral de Murcia

Los cuatro jueves del próximo mes de noviembre (días 5, 12, 19 y 26), a las 8’30 h. de la tarde, tendrán lugar, en la Santa Iglesia Catedral de Murcia, unos excelentes conciertos de órgano. Los organistas que ofrecerán estos conciertos son de “primera línea”.

Estos conciertos de órgano forman parte del «I ciclo internacional de órgano, Murcia 2015», organizado por la recientemente creada «Asociación Merklin de amigos del órgano, de Murcia».

Catedral.Órgano.1Por otro lado, en nuestra S. I. Catedral contamos con un órgano litúrgico, a veces no suficientemente valorado entre nosotros, pero que goza de la máxima estima y del aprecio de todos los expertos a nivel europeo. Construido en el siglo XIX, tras el incendio que sufrió nuestra Catedral, el gran órgano Merklin-Schütze es uno de los mejores órganos litúrgicos en su estilo sinfónico, y que responde, por otro lado, al gusto del período romántico de la música.

Animamos a todos los amantes de la música a que vayan y disfruten de estos conciertos de órgano en la S. I. Catedral. La entrada es libre.

Pulsando aquí puedes descargar el programa de estos conciertos.

¿Para qué cursar la asignatura de Religión?

Animamos a los niños y a los jóvenes, y, sobre todo, a sus padres, a que vean este vídeo que enlazamos a continuación. Se trata de un vídeo promocionado por la Conferencia Episcopal Española, y que podría responder a esta pregunta: ¿para qué cursar la asignatura de Religión y Moral Católica en el colegio o en el instituto?

Animamos, por tanto, a todos los niños y jóvenes a que se matriculen en esta asignatura, así como a sus padres para que, por su parte, también les animen a matricularse en esta asignatura. El bien que les hará es inmenso, y es para toda su vida.

Pulsando en la siguiente imagen se puede ver el vídeo:

ClaseReligion

¡Apúntate a Reli! ¡Es una asignatura apasionante!

El “Club running San Nicolás” invita a participar en dos carreras solidarias y en un torneo de fútbol-sala para la Fiesta de nuestro Patrón

Traemos aquí la invitación que nos hacen llegar desde nuestro «Club running San Nicolás» para participar en estas actividades deportivas.

«¡Saludos a todos los que seguís la web!

Desde nuestro rincón de actividades deportivas de nuestra queridísima Parroquia de San Nicolás os queremos animar a participar en los próximos eventos que hemos pensado organizar.

A continuación, y en primer lugar, os remito los carteles publicitarios de las dos próximas carreras populares que pensamos disputar en el club. Como veréis ambas son a beneficio de dos proyectos estupendos muy ligados a nuestra Diócesis. Es una estupenda oportunidad para ayudar a los mas necesitados haciendo aquello tan sano y que tanto nos gusta como el “running”.

(Pulsando en la imagen se puede ver ampliada).

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En segundo lugar, queremos también organizar un torneo de fútbol-sala para adolescentes, jóvenes y adultos, con motivo de las próximas fiestas de San Nicolás. Los partidos se diputarán el día lunes 7 de diciembre en horario vespertino. Interesados contactar con nosotros. Os iremos informando.

Espero que os animéis. Nos tenéis a vuestra disposición para cualquier tema o sugerencia. Os recuerdo el teléfono de contacto: 626588423 (Toni). Un abrazo a todos».

Pulsando aquí puedes ver más información sobre el “Club running San Nicolás” de nuestra Parroquia.